
Tal vez nunca llegamos a pensar que en el futbol sucederían lo que sucede en la política…o al menos lo que imaginamos que sucede. El futbol, con todo lo que conlleva hoy día, afortunadamente para algunos y muy desgraciadamente para otros, es un negocio. A través de la historia y los años, hemos estado engañándonos a nosotros mismos. No creo que nadie nos engañe. Hemos sido ciegos. Y nos damos cuenta tristemente que el mundo es el negocio. Es decir, que el dinero lo es todo.
El dinero que se mueve dentro de los diferentes organismos de este deporte es estratosférico, hablando de sueldos, fichajes, merchandising, infraestructura o patrocinios. Y de un cierto modo esto ha servido para interferir en varias de las negociaciones entre jugadores o el supuesto arreglo de los partidos en ligas de suma importancia en el mundo como la italiana, la alemana, la inglesa….y paro de contar.
Yo no olvido rápido, y la liga italiana es la primera que se me viene a la mente. La mas reciente, eso puede ser…pero también la que mas sonó, tanto por la delicadeza del tema, como porque por fin decidieron poner un “alto”. Bien. Vamos a comenzar por aquí, hablando del “moggigate” del 2006. Sin dudar y titubear, cuando nos preguntan de Italia, pensamos en pasta y pizza. O en el coliseo y el imperio romano. O incluso en las películas de “El Padrino”. Si ese ejemplo no era suficiente, a los que amamos el fútbol, nos dicen “Calcio” y antes de pensar en la proteína, lo traducimos a corrupción. Y es que ¿será que calcio quiere decir en italiano fútbol? Antes no…ahora si.
Como bien se sabe, se interceptaron llamadas telefónicas por parte de Moggi, director deportivo de la Juventus, para saber que árbitros pitarían sus juegos y en alguno de ellos, poder escogerlos, en acuerdo con el designador arbitral de la Serie A y vicepresidente de la comisión arbitral de la UEFA, Pierlugi Pairetto. Estas llamadas por supuesto que fueron puestas en evidencia y de ahí el castigo que ya todos conocemos a la “Vecchia Signora” descendiéndolo y empezando con puntos menos en la Serie B.
Esto solo para refrescar la memoria y saber que de lo más reciente que hay. Claro, siempre se quiere que nuestro equipo triunfe, ¿pero así? Me cuesta trabajo creer que hoy día los partidos de fútbol (y no todos) se ganan ya mas por el maletín mas pesado que por la superioridad de once hombres dentro de un terreno de juego. Pero lo que mas me cuesta trabajo creer, es que el mejor fútbol del mundo, el más competido, me refiero al europeo, sea el más propenso a estas situaciones. ¿O es al único que pillan? Esto fue para abrir la persiana principal, demostrando la famosa corrupción del Calcio, lo curioso es que después de este escándalo, ganaron la Copa del Mundo y el Milán la Champions…¿no son esas ganas de olvidar rápido?
Pero no es el único involucrado y mucho menos exculpado y librado de esta clase de cosas. La BBC, televisora inglesa, investigó durante nueve meses un escándalo que sacudió al fútbol británico, argumentando que varios entrenadores y agentes en las ligas locales habrían aceptado dinero de manera irregular en el mercado de transferencias.
Esto empezó en la “championship”, o sea la segunda división inglesa, cuando el entonces técnico del Luton Town, aseguró que un agente le ofreció cierta cantidad de dinero si aceptaba comprar un determinado jugador para su equipo. Es decir, una pequeña propina de agradecimiento por hacerse de los servicios de “tal jugador”.
Esto evidentemente provocó un revuelo y se abrió una investigación, llevada por un ex comisario de policía y así fueron cayendo nombres y escudos. La gota que derramo el vaso, fue cuando el también entonces técnico de la selección inglesa, el sueco Sven Goran Eriksson(que nosotros conocemos bien), dijo que la liga inglesa estaba lleno de corruptos. Esto afecto aun más a gente dentro del organismo, incluyendo al “virtud futuro técnico de la selección inglesa” (que al final no lo fue), Sam Allardyce, quien dirigía al Bolton en ese momento. En fin, pasa hasta en las mejores familias. Ni cómo ayudarle al Sr. Eirksson. Él y su gran boca…
Remitiéndome un poco del otro lado del océano, encontramos a mí querido México. Ciertamente no se ha destapado casos extremos como los dos ejemplos anteriores, pero si supuestas cosas “rarillas” que no suceden en otro lado del mundo. Por ejemplo: una misma persona, dueña de tres equipos de primera división. Suena imposible, pero no en tierras aztecas. Mi abuela solía decir una frase ya muy trillada, pero fue mi primer refrán aprendido: “No hagas cosas buenas que parezcan malas”.
El Sr. Emilio Azcarraga, propietario de la televisora mexicana Televisa, es también dueña del Necaxa, San Luís y América. O como bien le decimos nosotros, “los tres hermanitos”. Claro, él no oculta simpatía por el mayor de los hermanos: el América. Fiel seguidor del equipo de la capital…solo va cuando llegan a las finales. O al menos se deja ver más en las fases finales. ¿Cómo no han de surgir suspicacias cuando juegan entre ellos?
Pongo ejemplos con nombre y apellido, o mejor aun, con fechas y resultados. Hace unos cuantos años (unos 8 años), el destino colocó en la final del torneo al América contra el Necaxa, el pequeño contra el hermano mayor (digo hermano mayor entendiéndose que es el consentido en fichajes, presupuesto, etc.) Destacar que el torneo mexicano si hay una especie de play offs y de nada te sirve acabar como líder el torneo…bueno, ese es tema de otro café.
El caso fue así, ambos equipos se enfrentaron en la final con el partido de ida ganado por el Necaxa 2-0. El de vuelta, estaban empatados a cero goles en el descanso. Y yo me puse a pensar: Qué oportunidad tan perfecta para que el América sea campeón…cabe destacar que hacía 12 años no lograba el titulo. ¿Será posible que el Sr. Azcarraga deje de ir la oportunidad estando tan cerca?
Efectivamente no. En 45 minutos el América logro 2 goles que empataron la serie y en el descuento el adorado y odiado gol de oro. Se acabó. ¿Escándalo? No. No se comprobó nada. No se pudo saber si el partido fue arreglado o no y todo quedo ahí… en suposiciones.
Hace 4 años, volvió a aparecer en el ojo del huracán este mismo señor. Pero ahora con otro de sus “hijos”. El San Luís. Prácticamente condenado al descenso. Hasta que le tocó el billete ganador de la lotería. Bendito es para algunos el pésimo calendario que hizo que la jornada siguiente se enfrentara al Necaxa, y la siguiente de esa, al América. ¡Claro! Y ambos de local. Todo queda entre familia. Evidentemente se presentó una oportunidad de oro nuevamente para el Sr. Azcarraga, muy consciente de que los ojos de todo el país estarían en él, a ver qué movimiento hacia. Por supuesto que no le importó pecar de cinismo, y el San Luís gano ambos encuentros, sumando 6 puntos…un verdadero tanque de oxigeno.
¿Qué pasó después? no importa. Al cabo que el fin justifica a los medios y el San Luis finalmente se salvó y descendió otro equipo. Tal vez, o muy seguramente este caso sonó en España, pues el otro equipo involucrado en el descenso tenia como técnico a un español, a Juan Ma Lillo, quien sin dudar un solo segundo alzó la voz y se llevo el calvario de su vida. Termino por dimitir y a su equipo hundido en segunda.
Aun no ha habido “una tercera vez”, pero no dudo que la haya. SI hay oportunidades de este tipo hay que aprovecharlas. O al menos seria esa la filosofía del Sr. Azcarraga. Y miren que hombres así en la política ya tenemos mucho. No hace falta que ensucien ahora el fútbol, lo único de orgullo y divertido que nos queda. Porque la política ya solo se torna divertida cuando uno se lo toma serio.
Remacho con la catedral del futbol, no por antigüedad, sino por mandamás. Brasil. Hace unos años, el presidente de la confederación brasileña de fútbol, Ricardo Texeira, se le acusó de varias fechorías. Realmente llegó a ese puesto, por algún misterio. Ya que mucha gente no votó a su favor para la presidencia. Junto con Texeira, la lista también era encabezada por el presidente de Vasco da Gama, diputado Eurico Miranda, pero no menciona a Pelé, que en su momento fue investigado por el Parlamento y que fue denunciado en ese entonces, de haberse quedado con un dinero indebido por un evento de UNICEF, que jamás se realizó. Fue acusado de por malversación de fondos, evasión de impuestos, falsificación de pasaportes, tráfico de jugadores y lavado de dinero, entre otros delitos. Todo un currículo.
Los misteriosos hechos que precedieron a la final de Francia 98, en la que Brasil perdió casi sin meter las manos. Según versiones periodísticas, la firma deportiva Nike obligó a la Confederación brasileña a meter a la cancha a Ronaldo en ese partido, a pesar de que la noche anterior éste había sufrido convulsiones y no estaba en condiciones de jugar. El último capitán de la selección brasileña y reciente ex seleccionador carioca, Dunga, aseguró que “el fútbol brasileño esta sucio de pies a cabeza”.
Algunos legisladores denunciaron que Nike es prácticamente la dueña de la selección brasileña, pues Texeira firmó en 1996 un contrato millonario por diez años con esa empresa. De esta manera, Nike es "responsable de la organización de los partidos amistosos, tiene los derechos exclusivos de comercialización, patrocinio, licenciamiento y el derecho exclusivo a toda la renta de las entradas y de concesiones.
Realmente es una tristeza lo que pasa con el fútbol. El fútbol no sólo inspira aficionados y admiradores, también crea confusión, corrupción, y violencia. Hay muchos ejemplos de la corrupción en el negocio del mundo del fútbol. Por ejemplo, los propietarios de los equipos usan coches, mujeres, casas y más para persuadir a los futbolistas. Es un negocio muy sucio y esa corrupción no da un buen ejemplo por otros ciudadanos. También, el fútbol a veces inspira violencia en la masa. La gente tiene emociones tan fuertes sobre su equipo que es común para los juegos resultar en una reyerta. Mientras los ingleses tienen la multitud más violenta en el mundo, había sido muchas muertes en estadios argentinos, mexicanos, y por supuesto, brasileños. La importancia del éxito en el fútbol fuerza mucha gente a actuar en maneras que no son normales.
Desgraciadamente esto pasa mucho en Brasil. Sucede en todo le mundo, insisto, pero Brasil, la catedral del fútbol, el símbolo del fútbol, se esta cayendo. Y con él, se va la alegría de un día familiar al ver ganar al equipo que lo hace, simplemente por ser el mejor en una cancha, y no por tener más portafolios llenos de dinero. Qué desgracia para mí que soy amante del futbol.
