jueves, 20 de octubre de 2011

Tranquilito te ves más bonito… ¿o era calladito?



Vaya vergüenza sentí el lunes al abrir la página web del Diario deportivo español Marca y ver un titular que decía “El sicario mexicano” con la foto de Marco Fabián y “Venado” Medina simulando que le disparaba uno al otro con una pistola, en la cabeza. Espectacular. Y no está de más que esa imagen le dio la vuelta al mundo. Prensa internacional europea, sudamericana, asiática y africana pudieron enterarse del “show” de Marco Fabián el pasado fin de semana en el Estadio Jalisco cuando las Chivas derrotaron 5 a 2 al cuadro de Estudiantes Tecos.



Me pregunté primero por qué. ¿Por qué demonios siempre se tiene que hacer el ridículo ante la prensa mundial? ¿Por qué otra vez Marco Fabián? ¿No fue suficiente el escándalo de sus “amigas” ecuatorianas? Cierto, vivimos en el país del chisme. Todo lo hacemos noticia, todo lo hacemos más grande. Pero no podemos tapar el ojo al macho con un tema tan delicado. En otra época, probablemente hubiera pasado a menor escala. Incluso recuerdo festejos así. Uno de aquel yugoslavo que vino hace ya unos años a Tecos, Dzenko Muff, que metía gol y simulaba disparar con una escopeta.


Hoy los tiempos son diferentes. Vivimos en un México con miedo. En un México en guerra. Porque si lo dijo el presidente, al menos yo me lo tomo en serio, estamos en guerra. Una guerra civil. Ha habido más muertos que en la Revolución. Un tema que a todos nos da miedo experimentar, pero que a todos nos encanta opinar. Y que para colmo se ha metido ya con nosotros. Con el futbol. El terrible episodio vivido en el Territorio Santos Modelo no se me olvida. Y por supuesto, no se le olvidará a nadie que estuvo presente. Le declararon la guerra al futbol. El último rincón de aire que nos quedaba, nos lo quieren robar. El único templo donde desahogamos nuestras emociones cada fin de semana, nos lo quieren profanar.


Pero no, aquí no. El futbol es territorio sagrado. Nuestro medio de liberación, de respiración, de entretenimiento, de desahogo, de olvido. No necesitamos sus armas, sus amenazas y sus chantajes. Y cuando podemos olvidarnos, aunque sea un segundo de esto, llega este muchacho y toma como chiste la desgracia que cada día viven muchos mexicanos.


Es un festejo. Solo una celebración. Un rito de alegría. No debería ser un recuerdo de tragedia. ¿Por qué no volver a los festejos de la antigüedad? Cuando solo levantaban los brazos y corrían a abrazarse. Cuando comulgaban ante la afición con un grito de desahogo. Incluso a los festejos chuscos que solía hacer Cuauhtémoc Blanco ante Lavolpe u otros técnicos. Hay mucha creatividad.


El reciente festejo de baile implementado en Brasil o los de Finlandia que siempre traen algo nuevo. Insisto, solo es un festejo. Es un impulso de alegría.


Esto claramente lo planearon. Y me causa mucha tristeza ver que en la manga derecha de la playera de su equipo, está el lazo de luto. El lazo de la paz. ¿Irónico, no? Nadie pone en tela de juicio que este es un gran jugador. Con un potencial enorme y que va en clara ascendencia cada semana. Pero este tipo de irresponsabilidades no se pueden permitir. Porque vivimos en un país herido. Vivimos en una nación lastimada por las balas del narcotráfico. Y nuestro único lugar, insisto, cada fin de semana en el estadio, no es justo que nos recuerden lo que al día siguiente muy probablemente nos toparemos en los encabezados de los periódicos.


Que si Jorge Vergara lo manda a pedir disculpas, sí. Pero no se la puede pasar este chico pidiendo perdón cada vez que comete una tontería. Debemos de exigir un castigo. No solo para él, sino para todo aquel que altere el orden dentro de un estadio. Desde los inadaptados que se meten al campo a provocar, hasta directivos que al tener un micrófono enfrente, dicen barbaridad y media.


No olvidemos que el futbol es unión. Es una diversión. Es una familia. En el único día que abrazamos al de alado sin siquiera saber su nombre. Donde compartimos y brindamos con el de atrás sin saber su vida. Donde reímos y celebramos con gente como los jugadores que sabemos de su vida y ellos no saben de la nuestra. Vamos a ponernos serios. Vamos a unirnos por un México en Paz. Evitar que nuestros ídolos, porque sin duda los futbolistas son modelos a seguir, cometan este tipo de locuras. Siempre he dicho que es una tristeza que en cualquier otro país una detonación explosiva es sinónimo de festejo. Aquí, los niños ya saben que cuando eso pasa, hay que tirarse al suelo.


En fin, Marco Fabián… ¿qué puedo decirle? Para payasos, los de circo. Me hubiera encantado hablar de los Panamericanos, pero por cosas así, me hacen reflexionar. Alguien por favor dígale a este noble jugador del Guadalajara: Calladito te ves más bonito… ¿o era tranquilito?

martes, 11 de octubre de 2011

Todos para uno y uno para todos

Haciendo un poco de ejercicio en el gimnasio, miré que pasaban el béisbol. Era el partido de los Yankees contra los Tigres de Detroit. Por cierto, no terminé de ver ese partido, pero los bombarderos del Bronx iban ganando el partido… digamos que con clara ventaja. Yo me emocionaba con cada batazo, con cada hit o cada cuadrangular. Incluso con una que otra espectacular atrapada. Cuando el hombre de al lado, con un evidente acento argentino, me pregunta “Che, yo no entiendo nada de ese deporte, ¿vos lo mirás?”. Le dije que por supuesto. Que en mis tierras yucatecas es el deporte de mayor convocatoria. Que es un deporte de estrategia, de mucha inteligencia…no solo de fuerza física. “Como el Rugby”, me contestó.


Me aclaró que en Argentina, de 10 años para acá, el Rugby ha tomado un auge impresionante. Incluso me comentó que ahora que se jugaba el mundial de dicho deporte, no se perdía un solo partido, ya que su país estaba luchando por un boleto a cuartos de final contra Nueva Zelanda (por cierto, potencia mundial en esta dura disciplina). Me afirmó que iban creciendo poco a poco y entonces yo le pregunte “oye, y a propósito… ¿la selección de futbol argentina? Un misterio, ¿no?”.

Sentí su frustración, su tristeza, su inconformidad… En fin, platicamos un poco de futbol, de cortes argentinos, de la vida en México, de política y un poco de mujeres. Después cada uno se fue por su camino. Pero yo me quedé pensando… Realmente un misterio la sección argentina de futbol. Con tanta figura, con tanta productividad de goles en su ataque, teniendo incluso al mejor jugador del mundo. ¿Y luego? Fracaso en el mundial, y en la Copa América, en su Copa América. Y se me ocurrió que el juego en conjunto era lo que fallaba en ese equipo. No descubrí el hilo negro, no. Pero con un poco de análisis no hay que ser un genio para saber qué es lo que realmente sucede cuando tienes un caso como la selección albiceleste.


Ciertamente la toma de decisiones por parte de la directiva argentina no ha sido la mejor. Poner a un total novato como técnico en Sudáfrica 2010 no fue muy acertado. Claro, se trataba de Maradona. Una leyenda viviente. Un dios, como lo catalogan allá. Donde tiene voz de profeta y sabio. Sin embargo, lo que realmente pasa en Argentina es la guerra de vestuario. Lo que llaman en el futbol, rotura de vestidor. Y es que eso es. Teniendo tanta “diva”, tanta estrella, se convierte en una guerra de egos, donde nadie está conforme con el rol que le toca jugar en el campo. ¿No me creen? Pregúntenle al Real Madrid galáctico de Florentino Pérez la pasada década.

Y sin temor a equivocarme, los años le van a pasar factura a la selección argentina al no aprovechar a Messi. Van a lamentar no haber exprimido a este astro de 24 años que con el Barcelona lo ha ganado todo, absolutamente todo. Sin embargo con Argentina no le dan el sitio que se merece. Un doble ganador de balón de oro, es para tratarlo como a una verdadera estrella y hacerlo sentir arropado. No criticado, desmoralizarlo, cargarle la culpa de todo y encima compararlo con Maradona. El chico tiene una losa más que pesada en su espalda. Muy fácil, si no lo quieren allá, aquí en México lo recibimos con los brazos muy abiertos. Vaya que necesitamos a un “pibe” de estos.


Cualquier persona medianamente aficionada al futbol mira de reojo a la alineación de la actual selección argentina, y la pone ganadora en una quiniela con los ojos cerrados, y la mano en la cintura. ¿Quién diría que es todo menos un equipo? Su vestidor es una auténtica jaula de las locas. Cuando un entrenador se ve rebasado por su equipo, este tipo de cosas pasan. Todo sale mal, no se gana, no se hace un buen papel en el terreno de juego…en fin. Son estrellas estrelladas, no me cabe la menor duda. Todos quieren brillar con luz propia, hacerse los héroes, colgarse la medalla y nunca mirar a sus lados y percatarse que tienen otros 10 compañeros con el mismo objetivo.


Un total misterio. Y no quiero ofender si algún lector resulta ser pampero, pero solo digo lo que veo como simple aficionado al futbol. Un equipo que no juega como equipo. Si ofendí a alguien, una disculpa. Tévez, Messi, Milito, Lavezzi, Pastore, Cambiasso, Higuiaín, Agüero, Di María… son solo nombres. ¿Equipo? Equipo es luchar juntos por un mismo objetivo ayudándose uno al otro. ¿Qué no es como decía D’Artagnan, cuando se dirigía a los otros 3 mosqueteros? Levantaba su espada, las unía con las otras 3 desenvainadas y decía la ya muy popular frase: Todos para uno y uno para todos.

martes, 10 de mayo de 2011

Del gozo al pozo



Bien dicen que el fuego lo purifica todo. El Necaxa desciende por segunda vez en tres años. Los rayos que en la década de los 90’s fuera el equipo de moda, sufrió de nuevo los malos manejos de su directiva que combinado con el armado de un equipo digno de patadas de ahogado, pertenece hoy de nueva cuenta, a la Primera División “A”.

El patético sistema de competencia, que va de la mano con los porcentajes del descenso hace que cualquier equipo, incluso de los más históricos, pueda estar involucrado en la quema. Se toma en cuenta los dos torneos y se divide los puntos obtenidos por el número de partidos jugados. Esto hace que un par de torneos malos que tenga algún equipo, lo involucre directamente y pueda condenarlo. Esto se hizo emulando al futbol argentino, el cual para gustos de muchos aficionados es injusto, ya que no permite a otros equipos luchar por un sitio en la máxima categoría.

Esto ha desatado locura, llanto e incluso hasta suicidios en el mundo del futbol. Ver a tu equipo competir contra equipos inferiores no es fácil y este calvario lo han llevado equipos históricos como en este caso Necaxa. Pero también en México han descendido equipos de gran tradición y afición. Plazas que han sido sagradas y que una vez descendidos no han logrado ascender de nuevo. Como el caso del León en la temporada 2001 -2002. Aunque también han descendido equipos que han logrado volver al circuito como el Veracruz, Puebla, Queretaro e incluso Atlante que logro volver gracias un partido de promoción ante el Veracruz, en 2000 -2001. Por cierto, mismo año que Irapuato se convirtió en Jaguares de Chiapas.

Esta serie de facilidades han hecho que nuestro futbol pierda credibilidad y se convierta en una feria. Algo así como un Carrusel, pues parece ser que la seriedad y la importancia que se le debe dar a un logro, es muy devaluado. Convencidos que si un equipo desciende, puede comprar una franquicia del equipo ascendido o simplemente mudarlo de ciudad. Tal vez ahora sea más complicado, pues la fuerte inversión que se ha hecho en la Primera “A” como el Veracruz, Irapuato o Tijuana, hacer ver complicado que equipo que descienda ahora, pueda tener un salvavidas.

Yo me pregunto, ¿qué pasaría si algún día desciende el América? O las Chivas, Cruz Azul, Pumas…los llamados “grandes”. ¿Se podrá hacer de nuevo lo de la famosa franquicia? Bien dicen que un añito en el infierno a nadie le viene mal. Y si no me cree, echemos un vistazo por el mundo. También han descendido equipos grandes. ¿Recuerdan el del Atlético de Madrid? Fue en temporada 1999 – 2000. Con un equipo casi repleto de latinoamericanos y un entrenador italiano, Claudio Rainieri, que no pudieron salvar la categoría. Hay que tomar en cuenta que en los países que son potencia en futbol tales como España, Alemania, Inglaterra, Francia…en toda Europa, el descenso es diferente. Descienden los últimos 3 de la tabla y ascienden los primeros tres del circuito de abajo.

Por eso mismo, los equipos grandes en esos países no tienen un seguro de vida. Una mala temporada y “te llamabas”. Es decir, si Barcelona o Real Madrid llegaran a tener una pésima temporada y terminan en el lugar 17… no hay mano humana o espiritual que los salve. A lo que iba con que a nadie le hace mal un año en el fuego, me refiero a que se aprende la lección y llegan con los ánimos renovados. Volviendo al tema del Atlético de Madrid, la afición se volcó más. Lograron una comunión más que intima. Se vendieron todos los abonos, la gente llenó el estadio cada 15 días. Nunca se perdió el interés como sucede aquí. Todo lo contrario, impulsaron al equipo para que al año siguiente ascendiera y casi con marca perfecta. Una vez ascendido, la inversión fue notable, tanto que la directiva y la afición dijeron “nunca más”. Ahora solo pelean los puestos de arriba, los torneos europeos y por el Vicente Calderón ni de broma se escucha la palabra “descenso”.


Diferente circunstancia vivió la Juventus en Italia al descender a la Serie B en el 2006. Esa condena fue por el llamado “Moggi gate”. No solamente el club de Turín fue sancionado. También Milán fue sancionado con 30 puntos aunque sin ir al descenso, mientras Lazio permaneció en la Serie A, penalizado con 11 puntos, según el veredicto final sobre el proceso de apelación por corrupción del balompié italiano emitido por el tribunal deportivo. El veredicto suavizó las penas infringidas a los cuatro equipos en el proceso en primer grado, que había establecido el descenso no solamente de Juventus (que en primera instancia era penalizada también con menos 30 puntos), sino también de Lazio y Fiorentina.


También fueron confirmados los cinco años de suspensión al ex director deportivo del Juventus, Luciano Moggi (mejor conocido como el “Moggi Gate”), entre otros directivos. La Juventus también perdió los "scudetti" de los dos últimos campeonatos de Primera División. Al Milán le echaron 30 puntos de penalización para la temporada 2005/2006 y de ocho para la 2006/2007 así como jugar la ronda preliminar de la Liga de Campeones de Europa. La Fiorentina permaneció en la Serie A con 30 puntos de penalización para el campeonato 2005/2006 y de 19 para el 2006/2007 así como su expulsión ese año de la copa europea.

Juventus fue considerado el equipo más involucrado en la red de corrupción que arreglaba partidos y que tenía en su ex director general, Luciano Moggi, al principal "cerebro".
También hubo una lección aprendida de por medio. Ese año, 2006, fue el mundial en Alemania. Y cuando todos creían que esto sería un golpe moral y anímico al futbol italiano, los “azurri” estuvieron más unidos que nunca. A tal grado, que fueron campeones del mundo y Milán logrando el título al año siguiente en la UEFA Champions League. ¡Ah! Cabe mencionar que la Juventus jugó todo un año en la Serie B casi con el equipo intacto. Del Piero, Nedved, Buffon… eso se llama amor a la camiseta.


Y bueno, aquí en México…realmente… ¿qué tenemos? Aprender la lección, claramente no. Necaxa está hundido de nuevo, León no logra ascender, el sistema de porcentajes son una autentica fiesta y la selección…bueno, ese es tema de otro café.

viernes, 25 de marzo de 2011

Renovarse o morir




Si bien es cierto que la frase “renovarse o morir” va acompañado de verdad, nervios y a uno que otro le causa indiferencia, en el futbol definitivamente es una frase que no se puede ignorar. Terminó el mundial de Sudáfrica hace ya 8 meses (qué rápido pasa el tiempo) y vemos todavía a 3 años del siguiente mundial, a selecciones internacionales renovándose y haciendo un cambio generacional importante. Del lado europeo, Alemania, Inglaterra, Francia e incluso el campeón España son ejemplos clarísimos de que han dicho adiós a sus grandes leyendas y dándole la bienvenida a nuevos talentos que están brillando en tiempos recientes.

De los ejemplos más claros puede ser el de Brasil, país que albergará el próximo mundial en 2014 y que consciente e inconscientemente, es una obligación ganar la copa siendo anfitrión sí o sí. Hace poco le dijimos adiós a un grande como Ronaldo. Y en el transcurso de estos 3 próximos años seguramente ya no veremos más en la selección a Lúcio, Maicon, Luis Fabiano, Ronaldinho o inclusive hasta el mismo Kaká. Jóvenes que tal vez ahora no son muy conocidos o no nos suenan, están ocupando ya el sitio de estos jugadores. Thiago Silva (26 años) del Milán o David Luiz (23 años) del Chelsea son ya titulares en la central brasileña. Otros nombres nuevos como André Santos del Fenerbace de Turquía, Incluso el mismo Marcelo del Real Madrid. Neymar tiene tan solo 19 años, es el centro delantero del Club Santos de Brasil, ya en la selección grande y pretendido por el Barcelona. Y aún hay más…

En Inglaterra también podemos jubilar a Ashley Cole, Frank Lampard, John Terry y darle la bienvenida a Lescott, Lennon, Young, Barry, Bale… En Alemania Müller, Özil, Badstuber ya son una realidad. Francia con Benzema, Gourcouff, Gignac, Valbuena… En fin, me podría seguir con una lista interminable de países y futbolistas que están resurgiendo y que si bien no tenemos idea de quienes son, pronto estarán en el firmamento del futbol.

Pero vamos a lo que nos importa. ¿Y nosotros qué? Buena pregunta. Nosotros vivimos del éxito del “Chicharito” y nos ilusionamos con sus goles en Europa. No está mal. Pero la realidad es que para el próximo mundial necesitamos otros 10 y no tenemos idea de dónde podamos sacarlos. Estos nuevos jueces de selecciones mexicanas, como Chepo o Tena son gente definitivamente experimentada que van a darle otra cara a la futura selección nacional. El problema es que algunos de estos chicos que seleccionaron para la sub 22, no juegan en sus respectivos equipos. No existe un plan de transición de mundial a mundial. No existe una planeación estratégica de lo que va a suceder en los torneos entre mundiales (Copa Oro, Copa América, etc.).

Tristemente se perdió ya casi un año. Se tardó en elegir técnico, en el torneo local cada vez brillan más los extranjeros y menos los mexicanos. La exportación de jugadores aztecas a tierras europeas no ha sido el ideal ya que no juegan o les cuesta trabajo ganarse un puesto en sus equipos. La famosa generación campeona del mundo sub 17 está casi perdida. En la actualidad tienen 22 años ó 23 años, misma edad que tiene Messi, Higuaín, Alexander Pato, Rooney, Ozil jugadores que son estrellas en grandes equipos de Europa.


Odio las comparaciones pero es inevitable mirar que el campeón de goleo de Sudáfrica 2010 fue el alemán Thomas Müller con 20 años de edad. Por cierto, misma edad de Jonathan Dos Santos, a quien le suplicamos de rodillas, con mariachis y alfombra roja que no haga berrinches y regrese a la selección. Y que no es titular ni siquiera con el Barcelona B de la segunda división española. Y que si mal no recuerdo, Javier Aguirre no llevó al mundial por que “era muy chavo”. ¿Dónde está realmente parado nuestro futbol? Nos tenemos que olvidar de Torrado, Márquez, Blanco, y demás y mirar de frente y con objetividad a los jovencitos de Pumas, Atlas y Chivas que están jugando un papel importantísimo en sus equipos y que en definitiva si no se les da el proceso indicado, se pueden perder y de nuevo estaremos resignados frente a la televisión lamentándonos de nuevo una derrota mexicana porque no se pudo llegar a ese desesperante quinto partido.

El mexicano por naturaleza es soñador, pero por primera vez vamos a ser planeadores…