Por: Juan Carlos G Cantón López
Hay un dicho muy común en muchas zonas del país que dice más o menos así: “A falta de pan, tortilla”. Refiriéndose, claro, a cuando no va bien algo, se le debe tomar el lado positivo de las cosas por medio de una segunda opción.
Y es precisamente eso lo que le pasa a la ciudad de Guadalajara hoy en día. Por cierto, tengo la fortuna de haber estado en esta maravillosa orbe en varias ocasiones. Ahora no es la excepción; estoy en la perla de occidente y es por eso que me decidí a escribir sobre esto.
Esta semana se decide al equipo que ascenderá a la primera división tomando el lugar del Atlante. Ese invitado (si todo sale de acuerdo a lo que debería ser) saldrá entre Estudiantes Tecos y Leones Negros de la UDG; ambos equipos tapatíos.
La frase del principio me refería a que la temporada sin aplauso masivo para Chivas y Atlas en primera división, desborda una pasión por un Plan B: el ascenso.
Estudiantes Tecos recién descendió (bueno, hace 2 años) y Leones Negros, parece que lleva toda una vida en la división de abajo. Puedo platicarles que estuve también en la final de ascenso pasada entre Leones Negros y Necaxa, y también puedo asegurarles que no en muchos lados se percata uno de la locura que puede ocasionar un equipo de futbol.
Leones Negros es más moda permanente que pasajera. Es más historia que presente y más abolengo que banal. El semestre pasado, tenía a sus pies el Jalisco. A su merced la perla tapatía. La Universidad de Guadalajara, más allá de casa de estudios, es como una canción pegajosa. La conoces y permanece en tu cabeza y por nada del mundo te la puedes quitar de encima.
Así es la afición de este equipo. Una Universidad pública pero con porras privadas. Muy privadas si se trata de corear el nombre del equipo. De esas aficiones que te envuelven por los colores de su precioso uniforme pero te secuestran en su ritmo de apoyo hacia ellos.
Dicen que si asciende no hay dinero para mantenerlo. La plata no lo compra todo. No compra un corazón de león. Tampoco compra una garganta que se desgasta cada 15 días desde la grada del Jalisco para alentar sus 11 fieras que se ganaban la vida con el balón y no la chequera. Porque sí, es la nómina más baja del ascenso, pero es el orgullo más caro de la división.
Al final de la semana, Guadalajara tendrá un tercer equipo en el máximo circuito. Si es Tecos, será un viejo conocido. Si es UDG, entonces se acordarán de mí cuando les digo que tendrán un nuevo amigo. Vamos, Leones. Vamos, Jalisco, no te rajes.