Sabemos que el fútbol es amado por millones de personas y es que a veces logra sobrepasar la barrera de lo racional y se adentra en los rincones más profundos de nuestro ser.
“Vivir por el fútbol” antes era una expresión, pero ahora se ha convertido en una realidad para muchos…Yo no sé ustedes, pero mi vida se encuentra basada en este deporte y sí, ¡soy mujer y qué!
Es difícil sobrevivir en un deporte tan lleno de testosterona y en el cual las mujeres casi no figuran, a menos que sean las suculentas edecanes del medio tiempo o Larissa Riquelme.
Yo siempre he dicho que la belleza y la inteligencia sí pueden convivir, pero la realidad es que a muchas mujeres nos gusta más recibir la mirada “sabroseadora”, que una mirada de admiración.
Gracias a Dios, hoy en día hay mujeres en el medio pambolero que logran un balance entre atractivo físico y conocimiento, y gracias a esto hemos ido encontrando espacios para hacer nuestra jugada dentro de la cancha.
Y créanme que el punto no es hacerle la competencia a los hombres, simplemente encontramos la misma razón que ustedes, para dedicarle tanto de nuestra vida a este deporte.
Recuerdo tantas veces que me dijeron: “tú debes de ser el sueño de todo hombre porque te gusta tanto el fútbol”… ¡Error! Tantos hombres me botaron porque “ninguna mujer les iba a enseñar de fútbol”.
Las mujeres futboleras tenemos que batallar con dos cosas principalmente: la primera es ganar la credibilidad de los hombres (y encontrar un balance entre credibilidad y que no se sientan amenazados) y la segunda es con las mismas mujeres.
Siempre he dicho que lo peor que alguien me puede decir en la vida es: “pero seguro a ti te gusta el fútbol por los futbolistas ¿no?”. Pues no, pero entiendo el punto porque muchas mujeres lo ven por esta razón…
Nunca falta el comentario cuando, por ejemplo, dices: “me gusta Pablo Barrera” y te responden: “ay pero si está feo”… Y precisamente ese no es el punto al que quieres llegar con ese comentario; estará feo pero ¡ah cómo lo extraño cada que juegan mis Pumas!
Cabe mencionar que en lo absoluto critico a quienes viendo un partido, sólo esperan el final para ver cómo intercambian playeras, simplemente habemos otras que tenemos que cargar con el estereotipo de la mujer en general y tenemos que luchar todos los días porque nos tomen en serio.
Por otro lado, cualquier mujer que niegue rotundamente el observar el físico de los jugadores, está mintiendo… También tenemos que saciar el apetito con un buen taco, simplemente en casos como el mío el juego sobrepasa al hambre.
El punto al que quiero llegar es que el juego desde el otro lado del estadio se vive diferente. Lamentablemente como mujeres todavía no llenamos nuestra parte de las gradas, pero estamos haciendo ruido y seguiremos dejando todo por este ilustre deporte.
Por Alejandra Padin Flores
miércoles, 25 de agosto de 2010
¿Ya empezó el mundial?
Si hace un par de meses alguien me hubiera dicho que Francia e Italia no pasarían la primera fase ; que Corea, Uruguay, Ghana o Estados Unidos serían un seguro semifinalista y que Inglaterra o Alemania no pasaría de octavos de final…probablemente le hubiera dicho a ese alguien : “no sabes nada de futbol”.
Lo cierto es que el mundial esta de cabeza. Por momentos se vuelve loco y por momentos discretos recurre a la historia. Y cuando los grandes han faltado, otros han levantado la mano. Países como Eslovaquia o Ghana, que tal vez no sepamos dónde se encuentran geográficamente, ni sepamos cual es su capital o que idioma hablan, pero que se dan a conocer en esta enorme vitrina que es el mundial de futbol.
Apelamos a la lógica antes del mundial y decíamos que Brasil se enfrentaría a España en la final. A como está la situación, sinceramente no sé hasta donde pueda seguir afirmando cosas. Grata sorpresa nos hemos llevado con otros países como Chile o Uruguay, desplegando un futbol fantástico. Pero yo me pregunto de nuevo ¿y los grandes? ¿Y la lógica?
¿A qué se debe que Messi o Fernando Torres no hayan marcado? O Cristiano Ronaldo con un solo gol marcado, que como dirían en mi pueblo “de pura chiripa”… ¿dónde están las estrellas que nos prometieron ver en este escenario? ¿Decidieron de último momento ser actores secundarios? Quiero tal vez justificárlos diciendo que han tenido demasiados partidos o es una carga impresionante o que el desgaste físico ha sido bárbaro. Pero entonces recapacito y digo: “pero si es la copa mundial”. El torneo donde todo quiere destacar, todos quieren ganar, todos quieren demostrar quienes son, todos quieren poner el nombre de su país en alto. De su país. ¿O me equivoqué? ¿ Es de su club entonces? Claro. Lo olvidaba. El que paga es el club, no la selección. Entonces llegamos a donde el dinero puede más que el orgullo.
No me gustaría tocar el tema del negocio del futbol, pero lo tendré que hacer. Ya no vemos a Beckenbauer con el brazo roto y vendado jugando defendiendo a Alemania o a Kempes con Argentina aventándose a la red sin importar su físico pero queriendo ese balón en la red, o a Luis Enrique jugando con la nariz hecha trizas y defendiendo la bandera española que está bordada en su camisa del lado de su corazón. No. Ya no vemos eso. Vemos productos y marcas pateando un balón. Eso sí, cuando se avecina una entrada dura de rival, se hacen a un lado. Porque vuelvo a lo mismo, el club me paga ¿la selección? No, ellos solo me llevan de viaje. Me siento decepcionado, engañado… ¿por qué me pasan a mí este tipo de cosas? Yo que soy un ferviente seguidor del futbol que espero con ansías cada 4 años para ves…¿esto? Y claro, siempre apoyando a mi país, México. A propósito de México…digo, en lo que nos incumbe.
¿Qué podemos esperar de la selección? Javier Aguirre fue el salvador durante la clasificación. Pero no en el mundial. Otra vez nos quedaremos con los labios secos esperando ese quinto partido que nos prometen desde…ya ni lo recuerdo. Por la calle voy escuchando cosas de Javier Aguirre, del Guille Franco, de Ochoa, de por qué no juega Guardado…en fin. Detrás de mí hay otros 108 millones de directores técnicos, y si, todos nos preguntamos lo mismo. Igual que Aguirre queremos ganar, y somos mexicanos. Como el mariachi que toca en la Minerva o la que hace hamacas en Yucatán o el que vende tacos de sesos en la esquina de Insurgentes y Viaducto …todos, absolutamente todos somos mexicanos. Desde el empresario que llega a trabajar en su helicóptero hasta la señora que llega a su trabajo muy tempranito después de tomar camión, metro y caminar unos cuantos kilómetros.
Todos queremos lo mismo. Todos nos olvidamos durante un mes cada 4 años de la inseguridad, de que no hay dinero en el bolsillo, de la pobreza, del estancamiento, del aumento de gasolina, medicinas, alimentos y transporte público, de los mojados, de las dietas, de la corrupción, de la escuela, del trabajo, incluso de dormir. ¿Para qué? ¿Para esto? No, señor. Nosotros sufrimos, lloramos, nos emocionamos, celebramos y lamentamos todo. y puedo decir : “¿a mí qué más me da que estos 11 tipos ganen o pierdan? Si no me dan de comer”. Pero eso sí, dejo de comer por ellos. Les pregunto ¿cada 4 años será lo mismo? De verlos más en comerciales que pateando el balón. Lo olvidaba, ya son artistas. Y a propósito del quinto partido…
By Juan Carlos G. Cantón.
Lo cierto es que el mundial esta de cabeza. Por momentos se vuelve loco y por momentos discretos recurre a la historia. Y cuando los grandes han faltado, otros han levantado la mano. Países como Eslovaquia o Ghana, que tal vez no sepamos dónde se encuentran geográficamente, ni sepamos cual es su capital o que idioma hablan, pero que se dan a conocer en esta enorme vitrina que es el mundial de futbol.
Apelamos a la lógica antes del mundial y decíamos que Brasil se enfrentaría a España en la final. A como está la situación, sinceramente no sé hasta donde pueda seguir afirmando cosas. Grata sorpresa nos hemos llevado con otros países como Chile o Uruguay, desplegando un futbol fantástico. Pero yo me pregunto de nuevo ¿y los grandes? ¿Y la lógica?
¿A qué se debe que Messi o Fernando Torres no hayan marcado? O Cristiano Ronaldo con un solo gol marcado, que como dirían en mi pueblo “de pura chiripa”… ¿dónde están las estrellas que nos prometieron ver en este escenario? ¿Decidieron de último momento ser actores secundarios? Quiero tal vez justificárlos diciendo que han tenido demasiados partidos o es una carga impresionante o que el desgaste físico ha sido bárbaro. Pero entonces recapacito y digo: “pero si es la copa mundial”. El torneo donde todo quiere destacar, todos quieren ganar, todos quieren demostrar quienes son, todos quieren poner el nombre de su país en alto. De su país. ¿O me equivoqué? ¿ Es de su club entonces? Claro. Lo olvidaba. El que paga es el club, no la selección. Entonces llegamos a donde el dinero puede más que el orgullo.
No me gustaría tocar el tema del negocio del futbol, pero lo tendré que hacer. Ya no vemos a Beckenbauer con el brazo roto y vendado jugando defendiendo a Alemania o a Kempes con Argentina aventándose a la red sin importar su físico pero queriendo ese balón en la red, o a Luis Enrique jugando con la nariz hecha trizas y defendiendo la bandera española que está bordada en su camisa del lado de su corazón. No. Ya no vemos eso. Vemos productos y marcas pateando un balón. Eso sí, cuando se avecina una entrada dura de rival, se hacen a un lado. Porque vuelvo a lo mismo, el club me paga ¿la selección? No, ellos solo me llevan de viaje. Me siento decepcionado, engañado… ¿por qué me pasan a mí este tipo de cosas? Yo que soy un ferviente seguidor del futbol que espero con ansías cada 4 años para ves…¿esto? Y claro, siempre apoyando a mi país, México. A propósito de México…digo, en lo que nos incumbe.
¿Qué podemos esperar de la selección? Javier Aguirre fue el salvador durante la clasificación. Pero no en el mundial. Otra vez nos quedaremos con los labios secos esperando ese quinto partido que nos prometen desde…ya ni lo recuerdo. Por la calle voy escuchando cosas de Javier Aguirre, del Guille Franco, de Ochoa, de por qué no juega Guardado…en fin. Detrás de mí hay otros 108 millones de directores técnicos, y si, todos nos preguntamos lo mismo. Igual que Aguirre queremos ganar, y somos mexicanos. Como el mariachi que toca en la Minerva o la que hace hamacas en Yucatán o el que vende tacos de sesos en la esquina de Insurgentes y Viaducto …todos, absolutamente todos somos mexicanos. Desde el empresario que llega a trabajar en su helicóptero hasta la señora que llega a su trabajo muy tempranito después de tomar camión, metro y caminar unos cuantos kilómetros.
Todos queremos lo mismo. Todos nos olvidamos durante un mes cada 4 años de la inseguridad, de que no hay dinero en el bolsillo, de la pobreza, del estancamiento, del aumento de gasolina, medicinas, alimentos y transporte público, de los mojados, de las dietas, de la corrupción, de la escuela, del trabajo, incluso de dormir. ¿Para qué? ¿Para esto? No, señor. Nosotros sufrimos, lloramos, nos emocionamos, celebramos y lamentamos todo. y puedo decir : “¿a mí qué más me da que estos 11 tipos ganen o pierdan? Si no me dan de comer”. Pero eso sí, dejo de comer por ellos. Les pregunto ¿cada 4 años será lo mismo? De verlos más en comerciales que pateando el balón. Lo olvidaba, ya son artistas. Y a propósito del quinto partido…
By Juan Carlos G. Cantón.
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