miércoles, 25 de agosto de 2010

EL JUEGO DEL HAMBRE DESDE LA OTRA PERSPECTIVA.

Sabemos que el fútbol es amado por millones de personas y es que a veces logra sobrepasar la barrera de lo racional y se adentra en los rincones más profundos de nuestro ser.
“Vivir por el fútbol” antes era una expresión, pero ahora se ha convertido en una realidad para muchos…Yo no sé ustedes, pero mi vida se encuentra basada en este deporte y sí, ¡soy mujer y qué!
Es difícil sobrevivir en un deporte tan lleno de testosterona y en el cual las mujeres casi no figuran, a menos que sean las suculentas edecanes del medio tiempo o Larissa Riquelme.
Yo siempre he dicho que la belleza y la inteligencia sí pueden convivir, pero la realidad es que a muchas mujeres nos gusta más recibir la mirada “sabroseadora”, que una mirada de admiración.
Gracias a Dios, hoy en día hay mujeres en el medio pambolero que logran un balance entre atractivo físico y conocimiento, y gracias a esto hemos ido encontrando espacios para hacer nuestra jugada dentro de la cancha.
Y créanme que el punto no es hacerle la competencia a los hombres, simplemente encontramos la misma razón que ustedes, para dedicarle tanto de nuestra vida a este deporte.
Recuerdo tantas veces que me dijeron: “tú debes de ser el sueño de todo hombre porque te gusta tanto el fútbol”… ¡Error! Tantos hombres me botaron porque “ninguna mujer les iba a enseñar de fútbol”.
Las mujeres futboleras tenemos que batallar con dos cosas principalmente: la primera es ganar la credibilidad de los hombres (y encontrar un balance entre credibilidad y que no se sientan amenazados) y la segunda es con las mismas mujeres.
Siempre he dicho que lo peor que alguien me puede decir en la vida es: “pero seguro a ti te gusta el fútbol por los futbolistas ¿no?”. Pues no, pero entiendo el punto porque muchas mujeres lo ven por esta razón…
Nunca falta el comentario cuando, por ejemplo, dices: “me gusta Pablo Barrera” y te responden: “ay pero si está feo”… Y precisamente ese no es el punto al que quieres llegar con ese comentario; estará feo pero ¡ah cómo lo extraño cada que juegan mis Pumas!
Cabe mencionar que en lo absoluto critico a quienes viendo un partido, sólo esperan el final para ver cómo intercambian playeras, simplemente habemos otras que tenemos que cargar con el estereotipo de la mujer en general y tenemos que luchar todos los días porque nos tomen en serio.
Por otro lado, cualquier mujer que niegue rotundamente el observar el físico de los jugadores, está mintiendo… También tenemos que saciar el apetito con un buen taco, simplemente en casos como el mío el juego sobrepasa al hambre.
El punto al que quiero llegar es que el juego desde el otro lado del estadio se vive diferente. Lamentablemente como mujeres todavía no llenamos nuestra parte de las gradas, pero estamos haciendo ruido y seguiremos dejando todo por este ilustre deporte.

Por Alejandra Padin Flores

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