martes, 1 de julio de 2014

Carta a la FIFA

Querida FIFA,

Quería escribirte esta carta , creyendo que puedo hablar por todos los mexicanos. Es tan solo expresar mi sentir y el de  mis paisanos. Lo lograste. Cerraste con broche de oro la persecución arbitral que iniciaste el 13 de junio contra México. Siéntete satisfecho de haber desbordado la frustración de toda una nación. Te aplaudo con todo el sarcasmo posible. Yo sé que en el fondo tu intención era arruinarle el sueño a 23 futbolistas, pero quiero informarte que el robo se lo ocasionaste a 110 millones.  Sí. Le borraste sonrisas a familias, niños, ancianos. En lo personal me quitaste la ilusión de ver a mi país en unos cuartos de final. Saber que se sentía. Conocer eso que llaman éxito en este deporte. Estar satisfecho y más orgulloso de mi país.

No sé de dónde eres, dónde naciste o en qué lugar te criaste. Pero yo si puedo pararme en una banqueta y gritar que soy mexicano. Porque a mi no me da miedo el qué dirán. No le temo al rechazo ni mucho menos me escondo tras un silbato.

No sé cual era tu intención. No sé tu interés. No me importa saberlo. El daño está hecho y no hay vuelta atrás. Si quieres saber si nos dolió, sí, nos dolió. Si estas ansioso de saber qué sentimos… dolor, rabia, impotencia, tristeza.

Pero te platico, FIFA, qué salí a la calle y vi orgullo y lealtad. Vi camisas verdes portadas con pasión. Vi ojos esperanzados e impacientados por otros 4 años. Observe rostros pintados, cantos bien entonados y no escuche voces quebradas. No había miradas hacia el suelo, solo aplausos y puños apretados mirando al cielo.

FIFA, para romper el corazón  como el de esta nación, necesitas más que el triple de árbitros como los tuyos. Y ni todo tu ejercito de silbantes mal intencionados, podrán acabar con la felicidad que nos brindó Miguel Herrera y sus 23 leones.  Te deseo lo mejor de aquí al 13 de julio. De verdad quiero que te salgan bien las cosas. No te deseo mal a ti ni a nadie en tu interior. Al contrario, solo confío que tus errores sean corregidos para que ahora sí en el siguiente mundial, podamos olvidar este mal sabor de boca y reírnos de lo que sucedió esa terrible, terrible tarde en Fortaleza.

Sinceramente,


Un simple aficionado

No hay comentarios.: